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Leche vaporizada en casa sin máquina profesional
Leche vaporizada en casa
No necesitás una La Marzocco para hacer un buen capuccino. Necesitás técnica, una buena jarra y leche fresca.
Lo que sí necesitás
- Jarra de acero inoxidable de 350 o 600 ml (no de plástico).
- Leche entera fría (la descremada hace burbujas grandes que no sirven).
- Termómetro o, mejor, la palma de la mano en la base de la jarra.
La técnica
- Llená la jarra hasta la base del pico (un tercio de la jarra).
- Sumergí la punta del vaporizador apenas debajo de la superficie.
- Abrí el vapor. Vas a escuchar un "shhh" — eso es aire entrando. Si suena a "glup-glup", está muy hondo.
- Después de 3-4 segundos, hundí más la punta y dejá que la leche gire en remolino. Sin más aire, solo calor y movimiento.
- Cortá cuando la jarra te queme apenas la palma (unos 60-65 °C).
El truco final
Golpeá la jarra contra la mesa dos veces y hacela girar antes de servir. Eso integra las burbujas grandes y te deja microespuma sedosa.
Si todavía no sale
Probá con leche distinta. No todas las leches espuman igual — la grasa y la proteína definen el resultado más que cualquier técnica.
